Viaje por las mesas de las Juderías del Norte

Ataviado con la kipá y largas barbas, se identifica con la población judía, muy vinculada al gremio de curtidores.

Zumaque de Estella-Lizarra, setas de Tarazona, verduritas de Tudela y banquete de honor en Calahorra.

Acabamos noviembre con un viaje muy especial por las juderías del norte de Sefarad, antiguas ciudades que un día pertenecieron a los reinos de Navarra y de Aragón, lo que tienen en común Estella-Lizarra, Tarazona, Calahorra o Tudela es que todas ellas albergaron población judía, aljamas bien regladas con férreos estatutos y juderías con intrincados callejones donde durante siglos habitó una importante población judía. Trataremos en una serie de artículos este viaje por las ciudades de la Red de Juderías de España, la primera parada en Navarra, Estella-Lizarra.


Una parada al pie del Camino De Santiago entre zumacales y curtidurías navarras en Estella-Lizarra.

Los judíos del Reino de Aragón o del Reino de Navarra han dejado su impronta en muchas manifestaciones artísticas de dichas poblaciones y, como no, en la gastronomía tradicional que ha llegado hasta nuestros días. Curiosamente en Estella-Lizarra al pie del camino De Santiago, que atravesaba el Barrio de curtidores, se encuentra una de las manifestaciones artísticas más explícitas del arte gótico, en la entrada de la Iglesia del Santo Sepulcro, sujetando el pórtico se representan dos personajes judíos, quizás fueron judíos curtidores que donaron grandes sumas de dinero para construir o restaurar la iglesia. Una metáfora arquitectónica y artística que hay quien mantiene que es la representación de la comunidad judía sosteniendo con sus impuestos y donaciones la construcción de dicha iglesia.


Del reino de Navarra fue uno de los últimos lugares de donde se expulsó a los judíos, ya que como reino independiente gozó de fueros y leyes propias que los protegieran. La población judía se dedicó a muchos oficios y entre ellos curtidores. Las curtidurías de pieles se disponían frente a la iglesia del Santo Sepulcro, a orillas del Ega, afluente del Ebro, muy cerca eran aprovisionadas de una planta sorprendente y antaño muy útil, el zumaque. Con sus hojas se hacía un tinte que ayudaba a tenir y curtir las pieles cuando se sumerge en él. Las flores del zumaque se utilizan como condimento de las cocina tradicional judía, de hecho sabemos por escritos, de expropiación tras la expulsión, que los judíos poseía zumacales, viñas y olivares. Según los tratados agronómicos árabes el zumaque era un arbusto que se plantaba en las zonas linderas, para ahuyentar los parasitos de las viñas.



Es sorprendente encontrarnos que después de casi un siglo sin darle utilidad al zumaque, dos emprendedores de Estella-Lizarra han conseguido aromatizar una cerveza con este peculiar ingrediente. Para saber más de cómo la hacen visitar: https://rhusbeer.com