JANUCÁ : La fiesta de las Luces

La festividad donde el protagonista es un ingrediente, el Aceite de Oliva.

Por Javier Zafra. 8 Noviembre 2021.

Antes de comenzar con la lectura de esta entrada, mejor conviene aclarar algunos términos, que pueden ser habituales para los iniciados en la simbología de la cultura judía pero, que suelen inducir a error para los no iniciados:

Januca es la denominación de la Fiesta de las Luces. Janukía, Hanukiya, Januquiá (januquiot en plural) es la lámpara o lucerna, que se representa con 9 brazos o lucernarias (torcías), estas se encienden una cada día, durante 8 días, y se tiene una lucernaria como el samas (el piloto o servidor). No se debe confundir con la Menorá, símbolo ancestral hebreo, dicho candelabro (sagrado para el judaísmo) tiene 7 brazos y estaba custodiado en el Templo, junto al Arca de la Alianza y la mesa ritual de los panes de presentación.



Como curiosidad la representación de un gran candelabro de ocho brazos que existe en la Sinagoga de Or Zaruah o Yamín Benarroch en la ciudad de Melilla. Al parecer se hizo con este número de lucernarias para diferenciarlo del original y único (Menorá) del Templo de Jerusalén.

Candelabro de ocho brazos de la Sinagoga de Or Zaruah o de Yamín Benarroch en la ciudad de Melilla (España).

EL ACEITE DE OLIVA EL PROTAGONISTA DE UN MILAGRO

La festividad de Janucá de las Luces o de las Luminarias, es relativamente secundaria dentro del año litúrgico judío, celebra la victoria de los judíos Macabeos sobre los Seleúcidas (grecosirios) en el año 165 a.e.c, y la restauración del culto en el Templo de Jerusalén que la siguió.

Cuenta la tradición que cuando los judíos entraron el el Templo profanado solo encontraron aceite para encender la lámpara del altar por un día, pero que milagrosamente duró ocho días, hasta que se pudo conseguir aceite nuevo. De ahí que esta festividad, también llamada «Fiesta de las Luces», se celebre encendiendo velas o lámparas en las casas y comiendo manjares fritos en aceite. La festividad de Janucá dura ocho días a partir del veinticinco del mes hebreo de Kislev (que suele caer entre noviembre y diciembre).

Dice el profesor Jorge A. Eiroa de la Universidad de Murcia: «El ritual de Janucá (en el ámbito doméstico) se basa en el encendido de las luces al ponerse el sol, en el seno de la unidad familiar, empleando unas lámparas o candiles múltiples que reciben la denominación de Januquiót. Una januquía estaría formada por un conjunto de ocho candiles unidos de forma seriada, que serían encendidos de forma progresiva, a razón de uno al día, durante los ocho días de celebración. En algunos casos, contaban con un noveno candil de mayores dimensiones, el samas o servidor, que servia para encender los ocho restantes».

Nos relata el profesor David Gitlitz en su magnífico libro «Secreto y engaño . La religión de los criptojudíos» que aunque la festividad de Janucá haya cobrado gran importancia en la cultura occidental del siglo XX, problablemente por su cercanía a la Navidad, en las tierras ibéricas parare haber tenido poco relieve tanto antes como después de la Expulsión. De los años de la Expulsión quedan un puñado de alusiones a su observancia por judíos españoles.

Solo se conocían dos lámparas* de Janucá españolas (anteriores a la Expulsión), cuando escribió el libro Gitlitz (en 1996), sin embargo ahora encontramos algunos ejemplos más de januquíot en cerámica, algunas de estilo mudejar (foto 1. Decoración en oxi. cobre y manganeso) de la zona de Teruel (excavaciones del 1977-78), otras en Burgos, Plasencia, Zaragoza o Lorca (datada en el siglo XIV). Todas tienen en común que son lucernas de pellizco y seriadas formando un conjunto.

En un artículo anterior del blog (ver enlace ) habíamos tratado sobre las lucernas de época hispanorromanas encontradas en Elche y en Cástulo (Linares), con la representación estampillada de la Menorá. Entiendo (más en el terreno de la teoría que de la certeza) que son lucernas votivas, que bien pudieron festejar, los ocho días de Janucá, manteniéndola encendida cada día, o bien solo nos han llegado fragmentos de lucernas individuales en contextos arqueológicos, lo que nos deja la puerta abierta a pensar que pudieron encenderse varias lucernas (al menos ocho). Aunque esta última hipótesis debía ser costosa y por lo tanto alejada de la realidad, tratándose de familias humildes de esclavos, ya que en muchas ocasiones los judíos pertenecían a esta clase social, fruto de las condenas romanas llevadas a cabo en Judea-Palestina.



* Las dos referidas son de piedra con una datación demasiado amplia; después se empezaron a usar de bronce. Una lámpara de mármol de los Pirineos encontrada en Aviñon, actualmente en Jerusalén; otra hallada en Gerona en 1982 (posiblemente se refiera a el procedente de Puigcerdá datada entre el siglo XIII y el XIV).

Januquiá de Puigcerdá. S. XIII-XIV. Foto del Museo de Historia de los Judíos.


 Reproducción de Cerámica Saedile (Zaragoza).
Foto 1. Reproducción Januquiá turolense de Cerámica Saedile (Zaragoza). Actualmente en la colección de la Asociación Men Guimel de Melilla.

Un memorándum para uso de los inquisidores a finales del siglo XV afirma que los judaizantes «celebran la fiesta de las candelillas, y las encienden de una en una hasta dies, y después las tornan a matar; y reçan oraciones judaycas» (texto que aparece en un Edicto de fe de 1610 en Cartagena de Indias).

En la década de 1470 el recién convertido Fernando de Trujillo seguía celebrando la Janucá al modo de los judíos, y en 1484 su amiga María Días fue acusada en Ciudad Real «guardar la Pascua… de las Candelillas» encendiendo nueve candiles. Pasada la época de la expulsión , las alusiones a Janucá son escasas. En una deposición de 1536 ante la Inquisición de Évora se dice que el doctor António Valença, de Magadouro, enseñaba la fecha en que había de celebrarse la Hanuca.. Y un edicto de fe mexicano, probablemente anacrónico (1639), habla de que eran diez velas. Alrededor de 1615 el círculo de António Homer en Coimbra observaba una Paschoa das candelilhas. Pero en general la fiesta desapareció del calendario criptojudaico. En los 634 casos vistos por la Inquisición de Coimbra entre 1567 y 1583 solo hay una posible referencia oblicua a la Janucá. Isabel Lopes, vecina de Villa Flor, de setenta y cuatro años, en la parte de se sentencia referente al sábado, fue acusada de encender una lámpara «con aceite limpio y seis o siete torcidas»

Ilustración del encendido de una januquiá. Autor Isaiah of Trani the Younger (Bologna 1374 – Italia-). (enlace para ver libro)

Las pocas menciones de esta celebración entre los criptojudíos del siglo XX, como una noticia según la cual se haría a veces en Portugal como Pascua de las Candelilla o incluso «Navidad chica», proceden probablemente de la observancia entre los judíos modernos o de la asociación, en el calendario, de la Janucá con la Navidad. Es casi seguro que es así en Nuevo México, donde Clemente Carmona refirió a David Nidel en 1980 que en diciembre «tenemos una fiesta que más o menos coincide con la Janucá. La llamamos las Fiestas de los Reís, y se encienden velas. Se van encendiendo velas hasta juntar ocho o nueve sobre el altar de la familia». Y añadía que lo llamaban Fiesta de los Reyes para que, si algún cristiano lo descubría, creyera que era una celebración anticipada de la fiesta cristiana de la Epifanía, el 6 de enero.


LA FIESTA DE HANUKKAH Y SU GASTRONOMÍA

El rabino Robert Sternberg en su libro la Cocina Sefardí en el apartado de Fiestas menores judías habla de la Hanukkah:

Las fiestas menores judías como Hanukkah, Purim, Tu B´Shevat y Tisha B´Av no son días sagrados y , por tanto, no se ven afectadas por las restricciones rabínicas respecto al trabajo. Pero sí existen una tradiciones culinarias asociadas a todas ellas. En Tisha B´Av los judíos sefardíes rememoran, además de la destrucción de los templos primero y segundo de Israel, también la fecha de su expulsión de Sefarad (en 1492), sin embargo, estas fechas no llevan ligadas ninguna tradición culinaria.

Janucá que también es conocida por Fiesta de la Dedicación, tiene sus orígenes en los hechos que se exponen en los libros Primero y Segundo de los Macabeos, que no forman parte ni de la Torah judía ni de la Biblia protestante, pero sí de las escrituras católicas.

Un milagro asocia a Hanukkad con el aceite. La Ner Tamid (llama eterna) del antiguo templo judío se encendía con un aceite de oliva especialmente preparado y bendecido para ello. También se empleaba en otros ritos como es la unción de los sacerdotes. Los acontecimientos de Hanukkah se remontan a los años 169-166 a.n.e., cuando, bajo la dominación sirio-griega y con fines paganos, a los hebreos de Judea les fue confiscado el templo. El gobernador sirio-griego de Judea, Antiochus II, había decretado la prohibición de todas «las religiones locales», incluida el judaísmo. Los hebreos se rebelaron en contra del gobierno, recapitulando Jeruralén en el año 166 a.n.e. El templo de nuevo rendía culto al Dios Hebreo, pero e encontraron que para mantener encendida la ner tamiz solo disponían aceite para un día. El prensado y la elaboración del aceite de oliva que necesitaban tardaba ocho día en realizarse. Entonces ocurrió el milagro y es que con el aceite de un día la llama se mantuvo encendida durante ocho. Para celebrar este milagro , los judíos de todo el mundo y a lo largo de los ocho días del Hanukkah, fríen la comida en aceite a ser posible de oliva.

Hanukkah es una fiesta menor con muy pocos ritos religiosos; solo el encendido de lámparas de aceite que deben alumbrar durante ocho días seguidos. Tampoco se intercambian regalos, sin embargo, se disfruta de toda clases de alimentos fritos en aceite durante los ocho días que dura la celebración.

En algunas comunidades judías turcas, como las de Izmir y Estambul, se tenía la costumbre de reunirse el último día de Hanukkah para compartir una cena llamada Merenda en la que los protagonistas eran los platos rebozados y fritos en aceite.

Añade el rabino Sternberg una propuesta de menú para la cena de Hanukkah (Para la Merenda): Pan o bollos. Keftedes de prasa ( buñuelos de puerro). Salata de panjar y carnabeet (ensalada de coliflor y remolacha). Ensalada de pepino con queso kasseri. Pescado sofrito a la judía (pescado frito al estilo sefardí) con agristada y caldo de vinagre. Surtido de cítricos y ciruelas con mazapán de limón. Bumuelos de Hanuka. Café.


LA KOMIDIKA DE BUMUELOS DE HANUKA (Buñuelos para los sefardíes y sufganiot para los askenasíes)

Los buñuelos fritos en aceite son la especialidad de Hanuka de la judería sefardí. Con esta komidika celebran, los sefardíes y otros judíos del área mediterránea, esta fiesta. En épocas pasadas, el único aceite aceptable para freír era el de oliva, pues era el que se empleaba en el templo. Sin embargo, hoy día, se puede freír con cualquier aceite. Dice el rabino que el usa el de girasol o de cacahuete.

Los buñuelos llevan levadura y algunos aderezos aromáticos. El más tradicional es el anís o el regaliz. En España y en Portugal, las semillas de anís o de hinojo se amasaban junto a la masa para aromatizarla, pero al establecerse los sefardíes en el Imperio Otomano, el raki, el arak y el ouzo reemplazaron a las semillas. Estos son licores de destilación con intenso aroma anisado.

Los judíos romaniotes (de la zona de Grecia e Italia y Balcanes) empleaban semillas de hinojo. He aquí la receta original:

Cantidades para 25 o 30 buñuelos (bumuelos): una cucharada de levadura. Dos tazas de agua tibia. Una cucharadita, más una taza de azúcar. Tres tazas de harina. Un pellizco de sal. Cucharada y media de semillas de anís o de hinojo, se puede sustituir por dos cucharadas de ouzo, raki, arak, anisette o Pernod. Un huevo grande. Media taza de miel. Aceite de oliva para freír. Semillas de sésamo (ajonjolí o alegría) para adornar.


Bibliografía:

David Gitlitz. «Secreto y engaño. La religión de los criptojudíos». pág. 340 -341.

Jorge A. Eiroa. «Indicadores arqueológicos para la identificación de las poblaciones judías medievales hispánicas». Univ. Murcia. ISSSN: 1131-8155.

Robert Sternberg. «La cocina Sefardí». pg. 408-409