PAPARaJOTES – PAPARoJOTES – PAPAJOTES

Dulce típico del levante y de Galicia, de origen morisco y sefardí.

La etimología de las palabras también en la cocina tiene importancia, una A o una O, pueden ser reveladoras.

Por Javier Zafra. 22 sept. 2021

Alguna vez hemos tratado en Sabores de Sefarad el asunto de la autoría, paternidad o maternidad de una elaboración. Sin duda, siempre estamos sujetos a un margen de error amplísimo al pretender encontrar el /los inventores de una receta, así que por delante les presento mis disculpas y les ruego las acepten, pues este artículo versa sobre algunas teorías de difícil demostración, aunque no exentas del prudente principio de «Festina Lente» que debe regir las tareas del investigador.

Si se buscase un titular sensacionalista (que no es el caso) podía rezar así: «LOS MURCIANOS ESTÁN EQUIVOCADOS SUS PAPARAJOTES DEBEN LLAMARSE PAPAROJOTES», incluso se podía decir «LOS PAPARAJOTES NO SON EXCLUSIVOS DE MURCIA, TAMBIÉN SON TÍPICOS DE GALICIA», pero como nuestro cometido es investigar, hagamos lo propio y alejémonos de sensacionalismos.

Comencemos diciendo que el vocablo «Paparajotes» dejó (en 2016) de ser una palabra del mundo de la gastronomia tradicional del levante (especialmente de Murcia) y pasó a formar parte del diccionario de la RAE (en teoría). Al parecer debía haber sido incluida gracias a la demanda de los ciudadanos del levante español, que levaron petición a los académicos de la Real Academia Española de la Lengua.

Fue comunicado mediante Twitter por el académico Arturo Pérez Reverte (sillón T), año 2016: Que la Comisión de Ciencias Humanas de la RAE aceptaba -paparajote- para incluirla en el diccionario y que solo faltaba que lo refrendara el pleno de la Academia. Enhorabuena a los promotores de la iniciativa, si es que algún día se materializa.

Sin embargo si visitamos la web de la RAE y buscamos el vocablo «PAPARAJOTE» hoy 20 de septiembre de 2021 aún no aparece.


Les invito a que lo comprueben ustedes mismos en el diccionario

Los promotores (La asociación cultural L´Ajuntaera pa la plática…) seguro que sustentaron la petición con la investigación etimología del vocablo «Paparajote». Sería interesante tener ese argumentario (yo no he podido conseguirlo en su web). Es posible que la propia Academia haga una investigación para determinar el origen del vocablo. Lástima que ya no tengamos al sillón K, D. Federico Corriente (académico y arabista), posiblemente deba ser un arabista quién nos saque de esta duda. Para saber más (ver enlace de la asociación).

Señala el vicepresidente de la asociación D. Juan José Navarro Avilés que quizás el término paparajote tenga su origen en la voz catalana «paparote» que significa «papillas»; una teoría más que sumamos, aunque parece demasiado genérico el nombre y no despeja la duda sobre el ingrediente necesario para elaborarlas, las hojas de limón.


Quizás algunos de los lectores desconozca qué son los «Paparajotes murcianos» también conocidos en Galicia como «Follas de limón» (típicas del carnaval gallego): consiste en un dulce de sartén o fruta de sartén, frito en aceite de oliva, que básicamente es una masa semilíquida (más bien espesa) elaborada con harina, leche (o agua), miel (o azúcar), huevos; hay quienes le añaden licor anisado y finalmente una pizca de sal (no pierdan de vista la sal como ingrediente en los dulces judíos que incorporan harina), con la actualización de la receta ahora se le incorpora a la masa un poco de levadura química o bicarbonato (si no se añade quedan más crujientes).

La masa de los «paparajotes o follas de limón» debe ser semilíquida para que se adhiera a la hoja.

La peculiaridad del dulce es que necesariamente se elabora con hojas de limones** (y nunca se nombran las hojas de otros cítricos como las naranjas, ni las toronjas -pomelo-). La hoja se sumerge en la masa semilíquida, que se adhiere a la misma, y después rápidamente se fríen en aceite de oliva. Con la evolución de la receta actualmente se emborriza de azúcar (blanca) y canela molida. Antaño posiblemente se aderezaban con un poco de miel o de miel de caldera (melaza de caña de azúcar) un ingrediente habitual en el levante español.

** IMPORTANTE: las hojas de limonero no se comen, solo hacen la función de aromatizar la masa. Al comerlas hay que dejarlas entre los dientes, arrastrando solo la masa frita. Es típica la broma murciana para quienes prueban el dulce por primera vez, dejando que el comensal mastiquen la hoja, para sorna y risas (divertidas) de quienes lo contemplan.


Las hojas de limón son las que se utilizan en este dulce, nunca se mencionan las de otros cítricos como la toronja (pomelo) o el naranjo.

Insisten los murcianos que sus paparajotes nada tienen que ver con los papajotes jaeneros, y así nos lo deja también muy claro el escritor e investigador Manuel Urbano en su libro «Viaje por la mesa del Alto Gualdaquivir»: (pg. 245, 428).

«…presumible herencia morisca, son los PAPAJOTES, también llamados PANECILLOS DE HUEVO o, simplemente, PANECILLOS, según las comarcas. Su fin es el de ser agregados a cocidos o potajes y , muy en especial, al de lentejas. De tamaño y forma distinta a la de los panetes, ya que son una especie de torta alargada de algo más de un centímetro de grosor y unos siete de largo, se realizan con miga de pan, huevo, ajo (no es baladí este ingrediente) , pererjil, sal y azafrán majados; fríanlos antes de agregarlos al puchero. Estos papajotes, que nada tienen en común con el dulce casero del mismo nombre, ofrecen un lejano parentesco con la renombrada y vieja Bola de Zamora y con nuestro (de Jaén) alabado Albondigón, si bien son más modestos.

Las frutas de sartén más populares de la cocina española son los buñuelos, (Papajotes en Jaén y Granada que se hacen dulces), bermuelicos para los judíos que los elaboran para la festividad de Januka. Una celebración donde el aceite de oliva adquiere un gran simbolismo.

A los papajotes o panecillos llámanlos en Castillo de Locubín y otras localidades PAPARAJOTES (con A de ajos), donde suelen hacerlos, incluso, de arroz. En Cazorla son los PAPAJOTES, dulce casero bastante similar en su elaboración a una masa frita de harina, agua, azúcar, anís o vino; en dos versiones «azúcar y miel o azúcar y vino» , que en Arjona recibe el familiar y simpático rótulo de TETABURRA». Así pues, queda claro que en Jaén son una especie de buñuelos fritos, bien sean salados para los guisos o dulces aderezados con miel o azúcar, y que en ningún caso utilizan las hojas del limón.


La video receta de PAPAJOTES DE JAÉN de nuestra amiga Carmina en la Cocina.

Los murcianos y los jienenses comparten en el vocablo la raíz PAPAR (según el diccionario catalán Papar: 1.- acció de menjar, acción de comer. 2.- farinetes, farináceas). También en el Diccionario de la RAE aparece un verbo de la lengua vulgar, PAPEAR (comer). Y si unimos el final del vocablo -OJOTES que puede significar ojos grandes u hojas grandes. Como es el caso del dulce sefardí hojuela (que deriva de h-ojas), pero que tienen derivaciones en aragonés de Sansa (hoja en aragonés) o fiyuella de filloas (hojas en portugués).

Así pues les traslado las siguientes conclusiones, que lejos de aclararnos es posible que nos susciten algunas reflexiones culinarias:

1.- Que PAPAROJOTES puede significar COMER HOJAS GRANDES.

2.- Que PAPARAJOTES puede significar COMER AJOS GRANDES, un ingrediente básico de los buñuelos o panecillos que se incorporan a los guisos.

3.- Que el dulce murciano en realidad debió llamarse PAPAROJOTE , incluso que por economía del lenguaje derivase a PAPAJOTE.

4.- Que el vocablo murciano PAPARAJOTE posiblemente sea una evolución cacofónica de PAPAROJOTE. Parece más agradable utilizar la vocal A que la vocal O, teniendo en cuenta que este dulce era elaborado por una población morisca y/o judía levantina medieval, donde era habitual la utilización de vocal A abierta y un J gutural.

5.- También es posible que el dulce tenga un origen compartido entre moriscos y judíos. Esto lo deducimos del hecho de añadir una pizquita de sal a la masa es llamativo, ya que por precepto (Levítico 2:13: «toda ofrenda con grano deberá sazonarse con sal») todas las elaboraciones con harina deben llevar sal.

Finalmente:

El hecho de ser un dulce de sartén (frito en aceite de oliva) lo sitúa claramente en la tradición dulcera morisca, musulmana y judía. Durante la diáspora interior península de los judíos en 1391 y 1492, algunas familias judías se instalaron y desplazaron a aquellos lugares que les permitiesen seguir con sus actividades comerciales y a la vez emplazamientos cercanos a reinos donde eran tolerado su credo religioso, por esta razón la raya portuguesa y el arco levantino del mediterráneo reunían estos requisitos para instalarse. En estas zonas actualmente encontramos gran parte de la cocina judía y morisca inserta en la gastronomía tradicional.

Nota: mi agradecimiento a mi amiga y bloguera e investigadora Carmina Martínez (Carminaenlacocina.com), que me permitió insertar en el artículo su video-receta de los paparajotes de Jaén. Gracias a Rafael Sánchez Bargiela que me contó como su madre le hacía por carnaval las «follas de limón», así fue como conocí este dulce típico gallego.