El manuscrito anónimo de cocina del siglo XIII, traducido por el profesor Ambrosio Huici Miranda

Por Javier Zafra. 08 Diciembre 2021

La cocina hispano-magrebí: durante época almohade.

Antes de abrir la sección «Libros que inspiran» para el blog Sabores de Sefarad, estuve dudando entre varios libros de cocina histórica, al final decidí comenzar por uno de los que mas me habían ayudado a entender la gastronomía medieval en la península ibérica.

Quiero antes de entrar en materia gastronómica agradecer a la Editorial Trea y en particular a su editor Álvaro Díaz Huici que me brindase la autorización de Trea para poder mencionarla en esta entrada y enlazar con su web. En una de las reseñas de mi libro Sabores de Sefarad: “…que sería de los autores sin los editores. Muchos libros apenas cubren los costes de edición, por ello vaya por delante mi reconocimiento también para ellos, por la apuesta que hacen de la cultura”.

Enlace a la web de la editorial para adquirir el libro

Estas son algunas de las razones por las que decidí comentar y recomendar el manuscrito anónimo Kitāb al-Tabīh del siglo XIII, traducido por el profesor Ambrosio Huici Miranda y que tituló “La cocina hispano-magrebí: durante época almohade“, son varios los factores que hacen de este libro uno de los mas interesantes para un amante de la cocina histórica.

Ambrosio Huici Miranda
Ambrosio Huici Miranda (1880-1978), historiador, arabista y traductor.

El profesor Huici dice de la obra “Este centón culinario se escribe, según todas las apariencias, antes de que se perdiese al-Ándalus para el poder almohade y de que cayesen Córdoba y Sevilla en manos de Fernando III”. El manuscrito está copiado (a mano) en letra magrebí y fechado en la mañana del sábado de 13 de Ramadán del año de la Hégira 1012, que corresponde con el 14 febrero de 1604 de nuestra era, aunque las recetas originales son del siglo XIII.

En primer lugar, recomiendo este libro por el extenso contenido de 545 recetas (platos) que, aunque desordenadas nos dan una visión de conjunto de la cocina hispanomusulmana medieval. Leer el libro a vuelapluma interrelacionando recetas nos desvela hábitos de cocinar de una época de esplendor en la agricultura y en el comercio e importación de especias.

En el estudio preliminar de la profesora Manuela Marín se aborda la incógnita de la autoría del manuscrito, exponiendo dos posibles identificaciones: según una de ellas, y debido al hecho excepcional de incluir varias recetas “a la judía”, podría tratarse de un judío andalusí o magrebí.  Combinando esta posibilidad con las recetas de carácter dietético, se sugiere, como mera hipótesis, el nombre de un médico judío de Fez, discípulo de Maimónides en Egipto. La otra dirección (y que Manuela Marín da como mas plausible) sugiere que el recetario fuese escrito por un cocinero profesional de elevada categoría, que hubiese trabajado en los ambientes cortesanos de su época, ya que menciona nombres de personajes históricos del periodo almohade, así como príncipes y señores de la época.

 El hecho de que el manuscrito esté desordenado puede entenderse que fuese de un chef, ya que de igual manera que un cocinero redacta su recetario inicialmente por orden, el correr de los años, y de la experiencia en diferentes cocinas, va anexionando y compilando otras recetas de otros chefs, en una disposición mas secuencial que temática, con observaciones de tipo mas personal, prácticas culinarias de regiones, o vinculadas a festividades. Comparto totalmente con Manuela Marín la afirmación de que: “El anónimo almohade no es un libro planeado antes de su composición, como la Fudālat al-Jiwān del murciano Ibn Razin al-Tugibi, sino, muy posiblemente, una libreta de notas culinarias reunida con fines prácticos y de consulta por su compilador”.

El traductor del manuscrito: el profesor D. Ambrosio Huici Miranda

Otro de los factores a destacar,

Otro factor a destacar es el autor de la traducción, el historiador y arabista Ambrosio Huici Miranda (1880-1978), su vida y formación es realmente sorprendente y apasionante, que pena que los cineastas de este país no reparen en personajes tan interesantes. Huici que se formó como jesuita, estudió en Beirut en la Universidad Sanint-Josep donde tomó contacto con el árabe como lengua y expresión cultural, allí conectó con los grandes arabistas del momento (1905-1907) que marcarían su destino.

Su sólida formación en árabe propició que, después de dejar la Compañía de Jesús en 1908, encauzó su vida profesional fuera del ámbito eclesiástico, explora su vocación periodística y finalmente en 1911 gana la cátedra de latín del Instituto General y Técnico (Baeza y Valencia).

Durante la Segunda República pasó a la acción política y fue uno de los fundadores del partido Izquierda Republicana de Valencia (1934), dependiente del partido de Manuel Azaña.

Al estallar la Guerra Civil Ambrosio Huici tenía 56 años. Tras el triunfo golpista, fue destituido como catedrático, saquearon la librería que regentaba, así como su casa, perdió su biblioteca y sus investigaciones (abril de 1939). Se le condenó por un delito de auxilio a la rebelión a una pena de doce años, con inhabilitación absoluta para la docencia durante el tiempo de la condena. Pasaría por tres prisiones en la región valenciana. En 1941 el ministro del Ejército dictó una resolución motivada por la revisión de su caso a la luz de la “copiosa documentación aportada”, que le reducía la condena a dos años de prisión menor.

Desde entonces Huici consigna su vida al estudio de la historia del periodo árabe, publicando en revistas científicas españolas y extranjeras, editando y traduciendo crónicas árabes y llevando a cabo estudios de conjunto sobre historia del periodo almohade en el Magreb y en al -Andalus. Así fue como el profesor conectó y entabló gran amistad que duraría toda su vida con los arabistas E. Lévi-Provençal y G.S Colin, este último fue quien le proporcionó el manuscrito almohade de cocina que nos atañe en este artículo.

Los libros de cocina que han sobrevivido a la hoguera

Ver enlace del The Metropolitan Museum of Art, para la colección de libros.

Recomendar un libro de gastronomía histórica es tarea sencilla, ya que son tan pocos los que han llegado hasta nuestras manos que todos, absolutamente todos, son dignos de leerlos, estudiarlos y cocinarlos. Cuando leí que en la biblioteca Omeya de Abd al -Rahman III  y de su hijo al-Hakam II, llegó a albergar mas de 400.000 volúmenes; sin embargo, libros de cocina o mejor expresado libros de gastronomía, apenas si nos han llegado una docena, me ha hecho reflexionar, sobre el destino de tan magna  biblioteca.

Sería ardua tarea y casi ficticia intentar rastrear el saqueo y destrucción de las bibliotecas que han hecho los conquistadores tras las guerras. La mayoría de libros religiosos es indudable que no escaparon de las llamas, otros los filosóficos debieron correr la misma suerte. Quizás los mas codiciados y por ello conservados, fueron los de medicina, farmacopea, botánica, agricultura y los cartográficos.

Los libros que escaparon, por azar, a la destrucción acabaron siendo pergaminos que se pudrieron o fueron alimentos de roedores en los monasterios y conventos durante siglos, y si el tiempo dejó algunos ejemplares intactos finalmente la Guerra de la Independencia española y el saqueo del ejercito francés napoleónico (que sí sabían lo que robaban) acabó con el patrimonio islámico cultural español.

Los géneros literarios de dichas bibliotecas abarcaban todos los campos del saber, de aquella época de esplendor el siglo X Omeya. Sin embargo, el género que nos atañe la gastronomía y por ende la cocina no debió de ser importante, al menos en los catálogos no aparecen, o bien porque era un genero menor, ya que el importante era el religioso. Incluso la poesía o la música eran considerados mas importantes, o bien porque dicho género estaba eclipsado por otros mucho mas útiles como la medicina, la botánica o la agricultura, que estaban mas de moda en los círculos de las cortes.

El manuscrito fue en realidad una libreta de cocina de algún chef de la corte.

El profesor Huici dice de la obra “Este centón* culinario se escribe, según todas las apariencias, antes de que se perdiese al-Ándalus para el poder almohade y de que cayesen Córdoba y Sevilla en manos de Fernando III”. Así está copiado (a mano) en letra magrebí y fechado en la mañana del sábado de 13 de Ramadán del año de la Hégira 1012, que corresponde con el 14 febrero de 1604 de nuestra era, aunque las recetas originales son del siglo XIII. (*) Centón: obra compuesta a partir de fragmentos de otras obras.

El recetario hace referencia a platos atribuidos al gastrónomo Abu-Hasan Ali Abn Nafi Ziryab (el Mirlo blanco) y al murciano Ibn-Razin. El hecho de dar referencia de Córdoba, Sevilla, Jerez, Niebla, prueba que la obra se redacto en el primer tercio del siglo XIII.

El libro trata muchos aspectos culinarios (aunque algo desordenado), comienza con embutidos, asados, guisados y estofados (73 recetas). En algunas recetas se menciona a Hipócrates y a Galeno sobre hábitos alimenticios saludables, lo que nos revela el alto nivel de conocimiento que se tenía de los clásicos.

Incluso curiosamente se incluyen recetas judías (incluidas al final del texto), que han sido muy útiles para escribir Sabores de Sefarad, ya que la cocina andalusí y la sefardí debieron de estar influenciadas y muy cercanas la una de la otra. Fueron cocinas gemelas en cuanto a gustos, sabores, utensilios, enseres y costumbres al cocinar.

En el manuscrito se mencionan la limpieza y el aseo que se debe tener en la cocina y cita varios califas y sultanes que compusieron libros sobre estos temas. Alude al empleo de utensilios de cobre, la limpieza de los pucheros y cazuelas, listados de utensilios necesario en la cocina y normas a seguir en el servicio de la mesa, introducidas por los Omeyas.

Se incluyen capítulos de pescados (16 recetas) y 37 recetas de empanadas. 41 platos con alcuzcuz, arroz, fideos, pastas, panecillos y rosquillas, algunas que incorporan carnes. 7 guisados con verduras.  32 fórmulas de jarabes (yirab) todos de carácter medicinal. Recetas de pastas con frutos secos como nueces, almendras, membrillos, así como extractos de menta, aloes, espliego y sándalo. Polvos medicinales y 3 arropes de membrillo, granada e higos.

Relata Huici que el texto del manuscrito es sumamente sencillo, sin ninguna pretensión literaria, pues se limita siempre a dar la lista escueta de los ingredientes de cada plato y su modo de prepararlo, el profesor lo considera un terreno muy interesante para la lingüística casi inexplorada en el campo de la alimentación del Occidente musulmán en la Edad Media. 

El libro que edita la editorial Trea esta precedido por un estudio preliminar de la profesora Manuela Marín, un texto muy acertado incorporarla a la obra de Huici, ya que nos da aspectos biográficos del profesor que nos desvela como un verdadero erudito y pionero en sus estudios y tristemente no reconocido en España, aunque si en Francia.  Considero fundamental leer atentamente las 39 páginas de M. Marín, contextualiza la vida de Huici y analiza muy didácticamente la traducción del manuscrito y su contenido.

La maternidad de las recetas de la cocina tradicional española

Este manuscrito nos brinda la posibilidad de encontrar un nexo de unión entre la cocina hispano musulmana, la judeoespañola y como heredera natural la actual cocina tradicional española.

El manuscrito arroja luz sobre la evolución de la cocina en la península ibérica, así pues, la buroniya andalusí es la albononia judía o el sinhay bereber es muy parecido a la adafina o hamin de Toledo, que después fue conocido por los cristianos como Olla Podrida (Olla poderosa).

El origen de Cocido español, se lo disputan varias elaboraciones de diferentes cultural, la más conocida es la Adafina judía y por otro lado el Sanhayi bereber, sanjayi, sinhayi o al-sanhagi*, pues bien, en el manuscrito Kitāb al-Tabīh aparecen el Sinhayi (pg. 207) que algunos investigadores sostienen que es el antepasado mas antiguo del cocido.  

Sinceramente, es muy posible que el cocido sea tan antiguo como los pueblos iberos o quizás de origen cartaginés también apodados por los romanos como «los comedores de garbanzos». Considerar que el guiso bereber sinhayi es el antepasado de la Olla Podrida o el actual cocido español, es una teoría interesante, que no tiene porqué estar reñida con la de considerar la adafina judía también heredera de estos antiguos guisos. Aunque entrar en discusión sobre la paternidad o maternidad de una receta, es un debate estéril y difícilmente demostrable.

(*) Sanhaya o Sanhāgah era el nombre de un conjunto de tribus nómadas bereberes de las que en el siglo XI nació el imperio almorávide.

Del manuscrito se deduce como se cocinaba en al-ándalus

Desde el punto de vista de un cocinero, a juzgar por la redacción de algunas de estas recetas y comparándolas con otras del libro, se puede afirmar que el autor no las debió de cocinar todas, o  al menos las explicaciones son realmente enrevesadas en el caso de las recetas judías. Algunas recetas que sí son de tradición andalusí, se percibe por los detalles descritos y la secuencia de la receta, que sí fueron cocinadas o al menos el autor del manuscrito las debió comer o ver preparar.

Jarra almohade procedente de la Alcazaba de Málaga.

Como cocinero me llama la atención lo reiterativo de las especias con las que se cocinan estas elaboraciones, el uso de “canela y canela de China, pimienta y brotes de cidra”, es un denominador común en los platos de carne. El uso de estas especias realmente valiosas para el siglo XIII denota que estos platos era palaciegos o de clase alta.  En la página 115 sienta una de las bases de la cocina medieval dice:

«Saber que el conocimiento del uso de las especias es la base principal en los platos de cocina, porque es el cimiento del cocinar y sobre él se edifica, pues en ellas está lo que conviene a los platos…”

Conjunto de hierbas aromáticas y especias mas utilizadas en las cocinas medievales.

Un ingrediente como el espliego (actualmente desaparecido en la cocina tradicional española) dice de él:

“ …hay otros que espolvorean el espliego molido sobre el manjar, al cortarlo, al tiempo de comerlo, lo cual es una práctica de cristianos y bereberes, que espolvorean el manjar en la fuente a punto de comerlo con canela y espliego especialmente”.

Los aromas florales de los ingredientes como el espliego o el agua de rosa, los brotes de cidra, incluso de la menta también cayeron en desuso en la cocina posterior del medievo cristiano, y prácticamente han desaparecido de los recetarios de cocina tradicional española.

Las hierbas aromáticas fueron la manera mas barata y sencilla de aromatizar, solo había que recolectarla en el entorno mediterráneo, así pues, es lógico que se utilizasen profusamente los brotes de menta, el cilantro y el hinojo (fresco).

Las carnes eran cocinadas en jugos o zumos de cebolla y cilantro verde (para diferenciarlo de la semilla de cilantro). Llama la atención que las salsas no son sencillas, sino que son elaboradas con muchos ingredientes, especias y condimentos; y siguiendo las técnicas de reducción al fuego.

El ingrediente perdido: el almorí

El uso de los diversos tipos de almorí es constante en la cocina hispanoárabe. Este extraño ingrediente, que se perdió en los recetarios medievales cristianos, ya lo trataremos mas detenidamente cuando analicemos la Fudala de Ibn-Razin*. Afortunadamente para el mundo de la gastronomía, las elaboraciones de almorí que en dicho libro aparecen están muy bien detalladas, aunque son realmente complejas; con fermentaciones prolongadas de 40 días, con aromas que describe como podredumbre.

Sin duda cocinar con almorí es decisivo para recrear una cocina histórica andalusí y a la vista de este recetario también sefardí. El hecho de que las recetas judías, que nos llegan por el manuscrito almohade, utilicen el almorí es un dato realmente revelador para los estudiosos de la cocina hebrea, ya que este saborizante se perdió de los recetarios y de las costumbres de las cocinas sefardíes tras la expulsión de 1492.

*Pg. 295- 304 del libro “Relieves de las mesas, acerca de las delicias de la cocina y los diferentes platos. Ibn Razín al Tugibi”. Editorial Trea,(2007).

Anafe Almohade. Yacimiento de Mértola (Portugal) . 1238 d. C
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Cuando se interpretan las recetas aparece desconcertantemente la denominación de «pasta» que en algunas recetas podemos considerarla como tortilla (tipo tortilla francesa), en otras como textura «pastosa» e incluso como «pasta farinácea». El uso de los huevos es constante, sobre todo en la decoración con yemas y como espesante de las elaboraciones y salsas.

El autor de las recetas del manuscrito no hace ninguna referencia a las leyes del cashrust, aunque si termina la redacción de casi todas las recetas (judías y musulmanas) con la expresión «Si Dios quiere».

El lenguaje narrativo del autor es directo, ya que le habla al lector directamente en primera persona, con sencillos pasos de cocina, aunque a veces habla como si de cocinero a cocinero fuese explicando aspectos técnicos importantes. En algunas recetas (platos) indica exactamente las cantidades (en cucharadas) y en otras simplemente los menciona, igual que haría un cocinero que habla con otro igual, sin dar cantidades exactas, es casi como si se pudiera oír decirle aquello de «al gusto de cada uno», no sabemos si Huici al traducir encontró alguna palabra que reflejara esta expresión tan coloquial en la cocina, si fue así sería interesante conocerla, yo la desconozco.

Material cerámico realizado a mano. Altura, 23,3 cm.; diámetro del cuerpo, 0,19 cm. Dudosa, aunque podría adscribirse a los periodos almohade-nazarí. Alcazaba de Almería.

El recetario judío que se incluyó en el manuscrito

Estas recetas son reproducidas, tan cual las tradujo el profesor Huici; la referencias a las páginas corresponden con las del libro editado por Trea (2007).

  1. [pg. 102] Perdiz judía.
  2. [pg. 103] Plato de pollo judío
  3. [pg. 104] Plato de perdiz judía
  4. [pg. 106] Plato de pollo judío
  5. [pg. 109] Plato judío relleno oculto
  6. [pg. 266] Plato judío de berenjenas rellenas con carne

1.- PERDIZ JUDÍA

Texto traducción de Huici (pg. 102): “Se limpia la perdiz y se sazona con sal; luego se baten sus entrañas con almendra y piñones y se añade a esto almorí macerado, aceite, un poco de zumo de cilantro, pimienta, canela, canela de la China, espliego, cinco huevos y lo que baste de carne; se hierven dos huevos y se rellena con esto el relleno de la perdiz, se le recubre con los huevos hervidos y que esté el relleno entre la piel y la carne y algo de él en el interior de la perdiz; entonces se coge una olla nueva y se ponen en ella cuatro cucharadas de aceite, media de almorí macerado y dos de sal. Mete en ello la perdiz y ponla al fuego, después de reforzar su cubierta con pasta y remuévela seguido hasta que se iguale, y cuando se seque la salsa, descubre su tapadera y échales media cucharadas de vinagre, brotes de cidra y de. Menta y casca sobre ella dos o tres huevos; luego por sobre ella una cazuela de barro o una olla de cobre, llena de brasas encendidas hasta que se tueste, y luego a su alrededor, hasta que se tueste el otro lado, y se fría todo; luego ponla en una fuente y pon a su alrededor el relleno y adórnala con las yemas con que has adornado la olla y espolvoréalo con pimienta y canela, después con azúcar y preséntalo, si Dios quiere”.

2.- PLATO DE POLLO JUDÍO

Texto traducción de Huici (pg. 103): “Se limpia el pollo y se le sacan las entrañas, se cortan los extremos de los muslos y los de los costados y el cuello; se sala el pollo y déjalo; coge sus extremidades, su cuello y sus entrañas y ponlos en una olla con especias escogidas y todos los condimentos: zumo de cilantro verde y de cebolla, piñones enteros, un poco de vinagre y otro de almorí, aceite bueno, hojas de cidra y dos brotes de hinojo. Ponlo a un fuego moderado y cuando esté en su punto y se acabe la mayor parte de la salsa, espésalo con tres huevos y migas ralladas y harina fina, maja el hígado y la pasta y se hagan un cuerpo; luego coge el pollo y fríelo poco a poco y bátelo con dos huevos, aceite y almorí y no ceses de rociar con ello por dentro y por fuera hasta que se tueste y se fría; luego se coge una segunda olla y pon en ella dos cucharadas y media de almorí, otra media de vinagre y dos de agua de rosas de olor, zumo de cebolla, especias y condimentos; ponlo al fuego hasta que se cueza lentamente y cuando se ha cocido, déjalo hasta que se embeba; entonces viértelo en una segunda fuente y adórnalo también con yemas de huevo; espolvoréalo con especias escogidas y presenta los dos platos, si Dios quiere”.

3.- PLATO DE PERDIZ JUDÍA

Texto traducción de Huici (pg. 104): “Se limpia, se descuartiza y se pone en la olla con todas las especias y condimentos, zumo de cilantro verde, agua de cebolla, almorí, media cucharadas de vinagre, tres de aceite y lo que basta de agua, brotes de menta, cidra y piñones enteros; cuando se han cocido y se ha consumido la mayor parte de la salsa, se majan las tripas y el hígado suavemente y se baten con tres huevos y pasta; se remoza con ello la olla y se remueve por su lados hasta que se cuaje; se recubre con yemas de huevo y entonces se vierte y se adorna con las yemas y los brotes de menta, piñones picados y pistachos, se rocía con un poco de agua de rosas y se presenta, si Dios quiere”.

4.- PLATO DE POLLO JUDÍO

Texto traducción de Huici (pg. 106): “ Se limpia el pollo y se majan sus entrañas con almendras, migas, un poco de harina, sal, hinojo y cilantro cortado; se bate con seis huevos y con la cantidad de cuatro libras de agua; luego se pone el pollo al fuego un poco y se coloca en una olla limpia con cinco cucharadas de aceite dulce y no se cesa de revolverlo al fuego en el aceite hasta que se tueste suavemente; luego se amasa con el relleno preparado y se deja hasta que se ligue y se cuaje; se vierte y se pone a su alrededor el relleno y se adorna con hinojo y ruda cortados, brotes de menta y almendra picada y se presenta, si Dios quiere”.

5.-PLATO JUDÍO RELLENO OCULTO

Texto traducción de Huici (pg. 109): “Se maja la carne, cortándola en redondo y se cuida de que no tenga huesos, se pone en la olla y se le echan todas las especias, excepto el comino, cuatro cucharadas de aceite, agua de rosas penetrante, un poco de zumo de cebolla, otro poco de sal y se cubre con un trapo espeso; se lleva a un fuego moderado y se cuece con cuidado; se maja la carne, como se majan las albóndigas, se aromatiza y se hacen con ella albondiguillas y se echa en la olla hasta que se hagan, y cuando se ha hecho todo, se bate con cinco huevos, sal, pimienta y canela; se hace una pasta delgada en el freidor y se baten otros cinco huevos con los que se hace también otra pasta; luego se toma una olla nueva y se pone en ella una cucharadas de aceite y se hierve un poco; se pone en su fondo una de las dos pastas, se vierte en ella el plato y se cubre con la segunda pasta; luego se baten tres huevos con un poco de harina blanca, pimienta, canela y algo de agua de rosas con el resto de la carne majada y se echa sobre la cara de la olla; luego se cubre con algo de fuego hasta que se tueste y se cuida de que no se queme, luego se rompe la olla y se pone el plato entero en una fuente y se cubre con brotes de menta, pistacho y piñones y se le echa los condimentos olorosos; se pone sobre este plato todo lo que se ha indicado y se separa el agua de rosas y se sustituye con una cucharada de zumo de cilantro majado con cebolla y media cucharada de almorí macerado; se hace con todo esto lo que se hace con el primero, si quiere Dios”.

6.- PLATO JUDÍO BERENJENAS RELLENAS CON CARNE

Texto traducción de Huici (pg. 266): “Se escaldan las berenjenas y se les sacan sus semillas y se las deja enteras; se toma carne de pierna de cordero, se pica con sal, pimienta, canela, canela de la China y espliego, se bate con la clara de ocho huevos y se separan seis yemas; con este relleno se rellenan las berenjenas; luego se toman tres ollas y se ponen en una de ellas cuatro cucharadas de aceite, zumo de cebolla, especias, aromas y una cucharadas de agua olorosa de rosas, piñones, un brote de cidra, otro de menta y lo suficiente de sal y agua; se hierve ligeramente y se le echa la mitad de las berenjenas rellenas y se pone en la olla segunda una cucharada de vinagre, cebolla picada, especias y aromas, una rama de tomillo, otra de brezo, hojas de cidra, dos ramas de hinojo, una cucharadas de aceite, almendra, garbanzos remojados y cosas de medio dírhem de azafrán molido y tres ajos cortados; se empapa en agua suficiente hasta que hierva varias veces y se echa en ella el resto de las berenjenas rellenas y se pone en la tercera olla cucharada y media de vinagre fuerte, cebolla majada, almendra, piñones, un brote de brezo y hojas de cidra; se rocía con agua de rosas y se espolvoreas con aromas y se adorna la segunda con yema cortadas, brezo cortado y se espolvorea con aromas; se corta sobre la tercera un huevo cocido con brezo, se espolvorea con pimienta y se presenta”.

BIBLIOGRAFÍA:

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ANÓNIMO,«Llibre de Sent Soví».2014. Editorial Barcino.